La Comuna 4 de Buenos Aires, ubicada en el sur de la ciudad, integra los barrios de La Boca, Barracas, Parque Patricios y Nueva Pompeya, siendo la más extensa territorialmente y destacada por su riqueza histórica y cultural. Es una zona con proyectos de desarrollo urbano sustentable, que combina áreas industriales y residenciales, y enfrenta desafíos socioeconómicos, impulsando políticas integrales y renovaciones de espacios verdes como parques y plazas.
A continuación se detallan alguno de sus bares y cafés notables:
Bar El Progreso
El Bar El Progreso, ubicado en la esquina de Av. Montes de Oca y California en Barracas, es uno de los Bares Notables más tradicionales de Buenos Aires, reconocido por su atmósfera porteña y su rica historia desde 1942. Instalado en un edificio de 1911, conserva una ambientación de época con muebles de madera, piso damero, fotos antiguas y objetos que evocan la memoria del barrio. Fundado por los asturianos Aureliano Moreno y María Licinia Tomás, y hoy dirigido por su hijo César, ha sido escenario de películas como El lado oscuro del corazón y Puán, y sigue siendo un refugio para la charla, el café, el juego y expresiones artísticas como música y exposiciones.
Los Laureles
Los Laureles, ubicado en la esquina de Av. Iriarte y Gonçalves Díaz en Barracas, es un café con más de 130 años de historia que conserva la esencia de fines del siglo XIX y se ha convertido en un emblema del tango porteño. Fundado en 1893 como pulpería y almacén de ramos generales por tres amigos españoles, luego se transformó en café-bar con billares, manteniendo su atmósfera nostálgica con pisos calcáreos, objetos antiguos y un piano que evoca otras épocas. Fue frecuentado por figuras como Alfredo Palacios, boxeadores del Club Sportivo Barracas y reconocidos tangueros como Ángel Vargas, Enrique Cadícamo y Ángel Villoldo, consolidándose como un punto de encuentro cargado de historia, mística y tradición milonguera.


Bar El Estaño 1880
El café y restaurante El Estaño 1880, ubicado en La Boca desde 1880, ha sido un emblemático punto de encuentro del barrio xeneize. Originalmente la fonda Estrella del Sud, fue frecuentada por obreros y hasta por Domingo Faustino Sarmiento. En 1939, Manuel López y Teresa Vicenta Novaro lo transformaron en almacén y lo bautizaron Don Lorenzo, convirtiéndolo en parte esencial de la vida barrial. En 1976, su hijo “Dany” lo renombró El Estaño 1880, destacándose por su impresionante barra de estaño y ambientación original. Escenario de películas como Evita y Eva Perón, ha sido frecuentado por figuras como “Mate Cocido”, el “Charro” Moreno, Astor Piazzolla, Martín Caparrós y Martín Palermo. Desde 2009, Alejandra Lorenzo lidera su puesta en valor, manteniendo viva su rica historia cultural y social.
Bar La Buena Medida
En una esquina del barrio de La Boca (Suárez y Caboto) se encuentra este bar, frente a la plaza Solís, donde fue fundado el Club Atlético Boca Juniors en 1905. El bar es más moderno (funciona desde los años 1930), pero mantiene intacto el espíritu del barrio y, con el paso del tiempo, se ha constituido en uno de los refugios genuinos de La Boca.

Bar Portuario
A fines del siglo XIX, en el barrio de La Boca comenzó a instalarse una pujante y creciente comunidad italiana que, poco a poco, fue dándole vida y personalidad a la zona. Rápidamente se convirtió en un lugar de inmigrantes europeos, marineros que estaban de paso, numerosas pulperías y almacenes. Ese fue el escenario en el que abrió sus puertas el Bar Portuario. Fue en 1915 cuando, en la esquina de Pinzón y Caboto, se inauguró este almacén con despacho de bebidas. Desde ese momento, mantuvo su actividad en forma ininterrumpida y se transformó en un rincón protagónico de La Boca. El edificio conserva su diseño y materiales originales. Observá en detalle el piso y las columnas, las molduras externas y la fachada de vidriera. Adentro, te esperan las sillas y mesas de madera, además de una gran barra confeccionada por un carpintero boquense, autor de obras de arte y barcos de madera. Vas a encontrar una oferta gastronómica de cocina de bodegón, con platos sencillos y abundantes, elaborados con ingredientes frescos y de primera calidad. Se especializan en pescados y mariscos, pero también hacen buenas pizzas, empanadas, tortillas, milanesas y carnes.

Café Roma
En la emblemática esquina de Almirante Brown y Olavarría, se encuentra un bar porteño con alma bohemia y rica historia, que abrió sus puertas a principios del siglo XX como almacén de ramos generales y desde los años 50 funciona solo como bar. Su ambientación nostálgica incluye objetos antiguos como faroles, televisores, carteles publicitarios y vitrinas de madera, evocando el pasado del barrio de La Boca. Frecuentado por figuras como Gardel, Quinquela Martín y Filiberto, fue un punto de encuentro de artistas y payadores. Tras cerrar entre 1998 y 2000, resurgió con fuerza y hoy se destaca por sus desayunos, meriendas y la vista mágica desde sus ventanales.


La Perla de Caminito
Como su nombre lo indica, La Perla de Caminito está ubicada en la estratégica esquina que da entrada a Caminito, en la Vuelta de Rocha. Este Bar Notable funciona como tal desde 1882 y resulta un viaje en el tiempo. En el interior, la madera se hace presente en el cielorraso, en el mostrador-heladera, en las mesas y en las sillas. Convive también con ladrillo a la vista, espejos, carteles fileteados, fotos históricas de grandes referentes del tango, pinturas y muchos objetos centenarios. Por todo eso es que la Legislatura de la Ciudad lo declaró Sitio de Interés Cultural.
Un sitio con toda la mística ganada en el tiempo y la magia propia de esta zona tan emblemática de la Ciudad, que mantiene viva la presencia de sus antiguos visitantes, algunos tan ilustres como el maestro Benito Quinquela Martín.

El Buzón
En Nueva Pompeya, el barrio más tanguero de Buenos Aires, está este bar que es parte de la historia. Comparte la esquina con un antiguo buzón rojo, que le da el nombre. Su fachada simple con detalles verdes y cortina metálica como si fuera un comercio cambió a lo largo de los años. Lo único que conserva intacto es el ambiente barrial, cálido y su dueño sentado en una de las mesas hablando con los parroquianos.
